Hace poco más de dos décadas llegaba a los cines una película protagonizada por Martin Lawrence que tuvo un mayor impacto gracias a sus repeticiones en canales satelitales ya que en las salas fue un fracaso rotundo. Apenas 40 millones de dólares recaudó esta película que dirigió Gil Junger, que prometía ser mucho más de lo que terminó siendo y quedó prácticamente olvidada.

En Locuras en la Edad Media, Martin Lawrence interpretó a Jamal, un hombre que termina ingresando a un portal que lo transporta directamente a la época medieval en Inglaterra, donde debe sobrevivir a base de su viveza y perspicacia. La comedia tuvo un costo cercano a los 50 millones de dólares y lo que prometía ser una gran idea quedó prácticamente en la nada. No solo por la forma en la que fue desarrollada y recibida sino también por el comportamiento de su protagonista.

Según recordó Gil Junger en una entrevista con Mirá A Quién Encontré, apenas unos seis meses antes de rodar Locuras en la Edad Media, Martin Lawrence fue detenido por la policía en una esquina en Los Ángeles. ¿Por qué? Completamente fuera de sí, fue hasta una de las tantas intersecciones de la ciudad californiana portando un arma y gritando “locuras”, según recordó el realizador de esta película.

“En ese momento, Martin Lawrence era complicado. Estoy siendo diplomático”, comenzó a explicar Junger, quien luego señaló: “Dudo de decir toda la verdad porque no quiero decir que alguien está totalmente enfermo”. Acto seguido, recordó: “Digamos que tuvo algunos problemas en ese momento y creo que no tomaba ninguna medicación. Así que su comportamiento en Locuras en la Edad Media era algo errático. Aunque nos llevamos muy bien y creo que yo le agradaba. Pero fue complicado. Era un tipo complicado”.

+Por qué fracasó Locuras en la Edad Media

Para Gil Junger, Locuras en la Edad Media fue más un dolor de cabeza por los resultados que por la forma en la que se vinculó con Martin Lawrence. Desde su punto de vista las razones detrás de este fracaso están claras y tienen que ver con tres hechos puntuales. Primero, que el estudio se encaprichó con estrenarla en el mismo fin de semana que una pequeña película llamada Harry Potter y la piedra filosofal. Además, tuvo severos problemas de marketing que fueron rematados por un corte de tráiler que a su criterio fue muy malo porque se encargó de hacerle creer a la gente que la historia era mucho más idiota de lo que realmente era, enfocada solo en el humor más bien infantil de Martin Lawrence.