Es común encontrarse con series que supieron ser un fenómeno pero que, al extenderse por demasiadas temporadas, pierden su esencia y resultan forzadas. No sería el caso de The Office: con sus 9 entregas, construyeron una historia sólida que, si bien dejó con ganas de más a sus fanáticos, culminó antes de que la trama perdiera sentido. De todos modos, su equipo pensó en extenderse por al menos dos partes más.

Jenna Fischer, quien le dio vida a Pam Beasly en ficción, y Angela Kinsey, responsable de personificar a Angela Martin, continúan siendo grandes amigas a pesar de haber finalizado tiempo atrás el rodaje de la comedia. En este sentido, llevan adelante un podcast donde relatan las mejores anécdotas de cada episodio. Pero ahora, doblarán la apuesta con la publicación de un libro titulado The Office BFFs: Tales of The Office from Two Best Friends Who Were There.

Antes de su lanzamiento a la venta el próximo 17 de mayo, Entertainment Weekly accedió a este libro que recopila las mejores historias del detrás de escena, además de fotos inéditas. Así, revelaron un detalle que ya se había escuchado en más de una oportunidad: la serie seguiría por dos temporadas más. La noticia la comunicó al reparto el productor Greg Daniels, tras mantener conversaciones NBC, cadena que emitió originalmente la ficción.

Hoy The Office se encuentra disponible para disfrutar completa en Star+, Prime Video y HBO Max. Quien haya disfrutado de los episodios, logrará reconocer que los miembros originales del elenco poco a poco comienzan a alejarse de la historia. Fue justamente este el motivo por el que apareció la preocupación en el set: buena parte de los contratos de actores habían terminado, ya no estarían los personajes icónicos y los escritores habían tomado nuevos rumbos.

Actores que funcionaban también como guionistas, como es el caso de Mindy Kalling en la piel de Kelly Kapoor o B.J. Novak como Ryan Howard, ya no estaban involucrados en el proyecto. Lo mismo sucedió con escritores como Jen Celotta, Lee Eisenberg o Gene Stupnitsky. De este modo, la decisión de finalizar en la novena entrega pareció obvia para el reparto. “La idea de perder gente lentamente se sentía mal y triste”, explicó Fischer. Kinsey agregó: “Inventar excusas de por qué la gente se va, arruinaría el mundo de The Office”.