Hay personajes o películas que nos marcan para toda la vida y que, por más que pasa el tiempo, las seguimos recordando como parte de nuestra infancia. Tal es el caso de Toy Story, la cual es un hito en la historia cinematográfica y en la vida de aquellos niños que alguna vez fuimos. Por eso ahora, con el estreno de Lightyear, Disney llegó a revivir parte de esa etapa que muchos podemos recordar como la más feliz de nuestras vidas. 

Lightyear, la cual está protagonizada porChris Evans, quien le pone la voz a Buzz, llega a los cines mañana 15 de junio y ya podemos decir que es de esas películas que removerán las emociones de nuestra niñez. La cinta, que si bien no tiene una conexión estrecha con Toy Story, demuestra lo importante que fue este personaje y por qué era tan necesaria esta película. 

El inicio de Lightyear lo deja bien claro: “En 1995 a Andy le regalaron un juguete de su película favorita. Esta es esa película”. Es decir, sin ir más lejos, el film relata la historia de Buzz, ese guardián espacial que es fanático del espacio y de su profesión. Pero, un día, todo cambia para él por un error que cometió y que, no sólo arruinó su bienestar, sino el del resto de su tripulación. 

Sin embargo, una vez más, Disney vuelve a dejar un mensaje con su nueva película: no todo está perdido, incluso cuando así parece. Asimismo, hay que resaltar que, como típica película de esta compañía, hay un muy buen manejo del relato, convirtiéndose así en un gran largometraje de ciencia ficción. Es por eso que no es necesario esperar una secuela de Toy Story, sino una aventura espacial estimulante tanto para los más jóvenes como para los adultos. 

Esto se debe a que el film tiene ese sentido de emoción y cumple con el sentimentalismo que todo adulto que creció junto al Buzz Lightyear de Andy necesita. Pero, también, juega con la adrenalina y aventura que podrá entretener a los más chicos. No obstante, más allá de lo que a la trama refiere, Lightyear también tiene un gran proceso de producción por detrás. Y, sin dudas, el guion es una de las grandes pruebas de ello. 

Jason Headley y Angus MacLane lograron integrar perfectamente una fluidez narrativa a su componente de ciencia ficción. Además, por si esto fuera poco, también se plantea alguna sorpresa a lo largo del camino que es inesperada y está bien regulada para que Lightyear valga aún más la pena. De todas maneras, no es solo eso, sino que además se añade un grupo de personajes entrañables, en especial su gato de compañía Sox, que acompañan a Buzz haciendo sentir en el espectador la misma simpatía que él genera.  

Sin dudas, Lightyear es una película digna de ver, disfrutar, emocionarse, reírse y recuerdos. Porque eso es lo que engloba a lo largo de todo lo que plantea: jugar con los distintos sentimientos de los espectadores. En síntesis, se trata de un proyecto que vale la pena aprovechar y que tiene más para triunfar que fracasar.