Con una película por delante, Rápido y Furioso se acerca al final de una saga que ya superó las dos décadas en el cine y que transformó la carrera de Vin Diesel. en 2001 se estrenaba la primera de las cintas en las que un policía se infiltraba en el mundo de las carreras ilegales y terminaba asociado a Dominic Toretto, además de enamorado de su hermana. Este policía llamado Brian O’Conner fue interpretado por Paul Walker hasta el momento de su muerte.

Si bien no está claro qué hubiera sido de la saga en caso de que Paul Walker no hubiera fallecido en ese trágico accidente del 30 de noviembre de 2013, cuando chocó con su automóvil, es cierto que la franquicia que comanda Vin Diesel terminó reformulándose a partir de esto. Primero, con la aparición de la familia de Walker, con el hermano de Paul, Cody Walker, como reemplazo para terminar de rodar las escenas que faltaban de la séptima.

Cuando se pensaba que el personaje de O’Conner iba a morir, parece que la franquicia se las ingenió para mantenerle con vida y rendirle un homenaje en cada una de las cintas restantes. Por ejemplo, en F9, se dio a entender que estaba en su casa cuidando de sus hijos y hasta se mostró su popular vehículo entrando a la casa de Toretto para el almuerzo del final de la película. O’Conner sigue siendo un pilar clave para Vin Diesel, que volvió a Rápido y Furioso un sinónimo de familia.

De hecho, en la próxima película con la que la saga llegará a su punto final, aparecerá por primera vez la abuela de Toretto y será interpretada por Rita Moreno, lo lógico sería pensar que el personaje de Paul Walker no sea dejado de lado. Preparen pañuelitos porque está claro que la décima entrega no solo nos hará llorar por tener que despedir a estos personajes después de dos décadas sino porque también, seguramente, haya un merecido recuerdo al actor fallecido en 2013.

+Qué cambió en términos narrativos en Rápido y furioso

Aunque no sea una historia basada en hechos reales y cada vez se alejen más de lo físicamente posible, la novena cinta de la franquicia marcó una clara diferenciación con el resto de las historias: la autoconciencia. En la novena cinta se rompieron por completo las pocas leyes de la física que quedaban (¡y hasta fueron al espacio!) pero se lo hizo con mucho humor, casi riéndose de la forma en la que se construyeron tanto este como los relatos anteriores. De hecho, hasta el propio Roman Pearce (Tyrese Gibson) dice en un momento que parecen “superhéroes”.