La industria del cine se vio conmocionada en 2014 con el fallecimiento de Philip Seymour Hoffman. El inolvidable actor dejó un legado que hasta el día de hoy continúa, sobre todo con el debut actoral de su hijo Cooper Hoffman en la película nominada al Óscar, Licorice Pizza. Y aunque su carrera estuvo repleta de éxitos, lo cierto es que el intérprete llevó adelante un personaje del que no pudo despegarse y que lo acompañó hasta sus últimos días de vida.
Philip inició la que sería una extensa trayectoria en 1991, pero en 2005 su carrera dio un vuelco al protagonizar Capote, el largometraje biográfico de Truman Capote que le permitió alzarse con un Premio Óscar como Mejor Actor. Lo cierto es que desde ese entonces ha optado por roles desafiantes, aunque uno de ellos podría haber arruinado su vida. Se trata de su papel en Death of a Salesman, una obra teatral que protagonizó junto a Andrew Garfield.
Esta adaptación del drama de Arthur Miller, consiste en una tragedia ambientada en la década de 1940 en Nueva York. Hoffman personificó a Willy Loman, un vendedor ambulante que está decepcionado con su vida, siendo todo lo opuesto al llamado “sueño americano”. Todo indicaría que repetir esta obra unas ocho veces por semana, incluyendo la muerte de su personaje, afectó a la salud mental de Hoffman.
Sus propios amigos relataron que nada volvió a ser igual desde que en 2012 participó de aquel drama en teatro. En diálogo con la revista Rolling Stone, David Katz -director y dramaturgo de Broadway- aseguró: “Esa obra lo torturó. Se sintió miserable durante toda la temporada. No importaba lo que estuviera haciendo, sabía que a las ocho de la noche lo volvería a hacer”. De hecho, reveló que el intérprete planeaba tomarse un descanso de la actuación por al menos un tiempo.
No es un dato menor: aquel director fue quien encontró muerto a su amigo en su departamento de West Village. El 2 de febrero de 2014 halló a Hoffman muerto por una intoxicación aguda por drogas, cuya autopsia revelaría una combinación de heroína, cocaína, benzodiazepinas y anfetaminas. Acerca de aquel papel que cambió su vida, Ethan Hawke -que protagonizó junto al actor Before the Devil Knows You’re Dead– explicó que no fue hasta su incorporación a Death of Salesman que vio a su amigo beber sin moderación.